Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Si la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum es como las otras enmiendas constitucionales que ha habido en los últimos dos años, en que se empatan las constituciones de las entidades federativas con la federal, lo más probable es que se abra la puerta para que también en el caso de la Ciudad de México en el 2027 puedan celebrarse la consulta de revocación de mandato para la Jefatura de Gobierno.
A reserva de lo que se establezca al final en los artículos transitorios de la enmienda al artículo 35 Constitucional, donde se establece la revocación de mandato, es un hecho que esa reforma tendrá que pasar por el Congreso de la Ciudad de México, como Constituyente Permanente.
De aprobarse como viene la propuesta de Sheinbaum y deba aplicarse de manera obligatoria también en la CDMX, la jefa de Gobierno Clara Brugada podría estar en la boleta electoral el próximo año e incluso hacer campaña para sí misma. Este hecho no debería sorprender a nadie, porque si se le va a juzgar en las urnas, lo más equilibrado es que también tenga voz, aunque debería ser muy acotada: no utilizar recursos públicos para promocionarse, para emitir opiniones, para atacar a los adversarios. Una veda electoral de cuando menos 60 días, también sin acceso a los tiempos oficiales, entre otras cosas, como viene la iniciativa presidencial.
El simple hecho que la jefa de Gobierno haga campaña no garantiza el resultado a su favor. Le puede ayudar, pero en realidad su continuidad o no va a depender de los altos índices de aprobación que hoy tiene, sino del ambiente político en un momento específico y la operación electoral de su partido y aliados.
En tal escenario favorable, probablemente la jefa de Gobierno le va a jalar votos a favor a los candidatos de Morena y sus aliados. Pero tampoco puede descartarse que pueda ser a la inversa, pues finalmente así es el juego democrático y en las urnas todo puede pasar.
Qué le conviene más a Brugada, ¿la revocación en 2027 o 2028?
Veamos los escenarios en los que, en principio se justifica que la jefa de gobierno en este caso hiciera campaña a su favor, simple y sencillamente porque está en la boleta.
En un eventual ejercicio de revocación de mandato en 2027, una ventaja para Brugada es que su suerte iría de la mano con la de toda la alianza “4T”, por lo que los moderados que hoy probablemente no comulguen con ella, pero que sean candidatos, la apoyarían al ayudarse a sí mismos.
El antecedente de 2021 no es un buen augurio. En aquel año la oposición tuvo más votos en la CDMX que el oficialismo, y le ganó 9 de las 16 Alcaldías. Esta es una posibilidad de riesgo para la jefa de Gobierno, porque además en una elección Constitucional es un hecho que se rebasaría el 40% de la participación electoral y cualquier resultado sería vinculatorio. Las presiones internacionales pueden tener su impacto a favor del bloque opositor. Sin embargo, con los más de 25 mil millones de pesos de la CDMX en programas sociales se antoja difícil que pueda perder Brugada, aunque nada está escrito.
En la oposición, ya no ven una desventaja para ellos que se empate la elección Constitucional con la revocación de mandato, pues podría afectar a Brugada por el desgaste de Gobierno, pero también factores exógenos que tengan un impacto nacional y se agudice la baja en las preferencias hacia Morena, que ha perdido unos 15 puntos del 2024 a la fecha.
La jefa de Gobierno tiene más ventajas si el ejercicio de revocación de mandato se realizara en 2028, porque hay un margen de tiempo mayor para consolidar su gobierno, e incluso, de ser necesario, hacer ajustes políticos si en 2027 perdieran las elecciones en el Congreso y en las Alcaldías.
Otra ventaja es que en el 2028 la consulta de revocación sería aislada, con poco interés para la población y difícilmente se alcanzaría el 40% mínimo de participación ciudadana respecto de la Lista Nominal, para que el resultado fuera vinculatorio. En este escenario son arrolladoras las posibilidades de que gane Brugada.
Paradójicamente, el principal adversario de Brugada en una consulta de revocación en 2028 serían los mismos militantes de Morena, del sector moderado que hayan sido excluidos y hayan quedado resentidos del 2027, incluso del PVEM y el PT, hoy más o menos aliados.
Ahí está la iniciativa presidencial. Hay que poner atención si se incluye un transitorio que obligue a las entidades federativas a modificar sus respectivas Constituciones para que la revocación de mandato también pueda celebrarse en 2027 o 2028. Lo veremos.
