Mensaje Político

El TOC político de Víctor Romo

Como si fuera patológico –sin siquiera sugerir que lo sea–, el diputado local de Morena, Víctor Romo padece algo así como un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de corte político, que lo dejó en fijación en contra de su sucesor en la Alcaldía Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, del PAN. FOTO: Especial
Como si fuera patológico –sin siquiera sugerir que lo sea–, el diputado local de Morena, Víctor Romo padece algo así como un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de corte político, que lo dejó en fijación en contra de su sucesor en la Alcaldía Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, del PAN. FOTO: Especial

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Alejandro Lelo de Larrea


Como si fuera patológico –sin siquiera sugerir que lo sea–, el diputado local de Morena, Víctor Romo padece algo así como un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de corte político, que lo dejó en fijación en contra de su sucesor en la Alcaldía Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, del PAN, porque a pesar de que han transcurrido más de cuatro años de su derrota, Romo no logra superar el hecho, lo que supone una baja capacidad de resiliencia política.

En un año y medio que va de la Legislatura, Romo prácticamente ha sido monotemático en atacar al gobierno de la Miguel Hidalgo, esencialmente con mentiras y verdades a medias, como es el sello de su trayectoria política, desde los tiempos en qué lo amadrinó Amalia García, a quien por cierto traicionó, igualito que a Marcelo Ebrard y posteriormente a Héctor serrano.

En esta compulsividad política, Romo ha arrastrado consigo a la joven diputada de Morena, Cecilia Vadillo, quien tampoco ha tenido gran alternativa más que aliarse a él, porque ella no ganó su Distrito electoral. Obtuvo su curul como “lista B” plurinominal, cuestionada por la oposición, porque le atribuyen ser de las curules que le regaló el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) a Morena, incluso en detrimento de sus aliados del Partido Verde y del PT.

La debacle política de Romo comenzó desde 2020, cuándo como alcalde de MH descuidó a los habitantes de la demarcación en medio de la pandemia COVID-19. Eso se reflejó con su estrepitosa derrota en las urnas en el 2021 ante Tabe, quien obtuvo el 54.6% de los votos, casi 16 puntos arriba de Romo, con apenas el 39.4%.

Romo sabía que iba a perder y por eso no compitió en 2024 por la Alcaldía. Optó por apoyar al entonces diputado federal de Morena, Miguel Torruco, quien no resultó competitivo: perdió ante Tabe por 16 puntos: 54% contra 38%.

A Romo le dieron una candidatura a diputado local no por su talento político, ni por sus grandes propuestas. Con eso le pagaron por la campaña negra que hizo durante más de un año en contra de la candidata presidencial de oposición, Xóchitl Bravo. Él pensó que merecía más y se jactaba que pronto la presidenta lo integraría al Gabinete. Tal parece que seguirá esperando cuatro años y medio más.

En el Congreso, Romo ha sido más grillo que legislador. Por ejemplo, desde el arranque de la Legislatura operó en contra de quien había ganado la votación interna para coordinadora, Xóchitl Bravo. No se conformó con ello. Para el comienzo del periodo de sesiones de febrero de 2025, así como el de septiembre, junto con otros legisladores que se dicen “claudistas”, promovió la destitución de Bravo, así como de la vicecoordinadora, Brenda Ruiz. Lo avasallaron y no lo logró.

Romo tampoco ha sido productivo en la presentación de iniciativas de Ley. Sólo tiene dos: la Ley “antibasura electoral”, de las que hay otras 10 pendientes de dictaminar, más o menos iguales, y la reforma para “proteger la salud mental digital de menores”, que es una copia de la que ha promovido desde antes la diputada panista Laura Álvarez, quien forma parte del mismo grupo político que Tabe. Nada se ha aprobado.

Cada semana, Romo busca presentar un punto de acuerdo con cualquier tema que se le ocurra en contra del Gobierno de la Miguel Hidalgo. En su partido le siguen la corriente porque lo ven como un “tonto útil”, que está haciendo su especialidad: el trabajo sucio contra un opositor que puede estar en la boleta en 2030.

El beneficio que ven algunos en Morena con ese trabajo de cañerías de Romo es para la diputada Vadillo, quien pronto podría ver sus bonos crecer, si su jefa política, la senadora Citlalli Hernández se convirtiera en la presidenta nacional del Morena. De cualquier manera, Vadillo tiene que sortear al menos dos obstáculos: primero, deslindarse de Romo, porque es un pasivo con el cual no debería cargar, y después ganarle la candidatura a la diputada federal de Morena, María Teresa Ealy Díaz.

A quien no se le puede augurar un buen futuro político, salvo que ocurriera algo extraordinariamente impensable, es a Romo, quien seguramente seguirá el año y medio que le queda a la Legislatura en pura grilla y sin productividad. Todo un fraude para sus electores. Por eso no va a volver a ser candidato a nada. Lo veremos.

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